15.11.11

Dímelo tu.

Para qué.
Para qué sirven los domingos, los pasos estampados en estas baldosas tristes.
Dime para qué atender a las palabras, para qué esperar, contando las migas del mantel.
Para qué mirarte con o sin lágrimas en los ojos, si no puedes ni intuirme.
Dime para qué suspirar si no hay nadie frente a este hilo de aire roto. Para qué sonreír, si la sonrisa se queda en una mueca ciega frente a una pared.
Para qué las botas de saltar charcos, el algodón de azúcar, los edredones de plumas.
Dime para qué. Si no me escuchas ni me ves.
Tal vez no exista… tal vez no existas…

13.11.11

Y se que lo hago mal

Pero yo solo quiero ser tu nido,
Ser una almohada de plumas, un abrigo de lana,
Pero a veces solo soy una madeja, un nudo.
Quiero tejer tu sonrisa con un hilo infinito, para que nunca se termine,
quiero escuchar tu risa
quiero darte alas y enseñarte a volar.
Pero a veces soy trueno, o lluvia.
Voy a volver a empezar
voy a fabricar una nube de azúcar
voy a aprender a cantar.
Te lo prometo.