30.4.10

VOLVER

Los buses escupen gente y la ciudad llena sus calles de flujo, como venas recién despiertas. La gente camina triste y alegre, gris y azul y amarilla. Y yo miro. Miro hacia fuera viendo adentro lo que queda.
Hoy ha tocado nostalgia. Nostalgia por un regreso que haré. A esa ciudad sin mar que mira hacia las aguas saladas fingiendo ser un pueblo de pescadores que nunca terminó de serlo.
Regresaré, por unas horas (siempre pocas), a ese lugar donde pertenecieron mis pies, a ese lugar donde alguien me quiso, y alguien no me amó pero supo mentirme. Al lugar donde fui la persona más feliz y la persona más triste.
Volveré a pisar la plaza de las monjas y llegaré a intuir ese puerto donde quedaron mis lágrimas; saludaré a mis alas gastadas, que aun siguen colgando de aquella palmera que presidía el lugar donde habité.
Y veré a S; y por un momento, de forma irremediable, me acordaré de aquel depredador que intentó comerse mi alma a fuerza de golpes y patadas en el corazón.
Y después daré la vuelta y me marcharé, igual que aquel día en el que desperté sola, fría, habitada y con las maletas hechas para un viaje del que nunca iba a regresar.
Y a ella le diré ¿te gustó?. Aquí estuvo nuestro punto de partida. Aquí fabriqué el cascarón del que un día, como un pollito pequeñito saliste tú. Aquí estuvo colgado mi corazón al sol… hasta que tu lo rescataste.

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