19.2.09

A veces me siento borrada, eliminada por una goma gigante, transparente. Ando todo el día oculta, todo el mes, todo el año. Soy invisible, a jornada completa.
A veces siento que las palabras se me han marchado del alma, que las páginas en blanco son invencibles. Se me han marchado los colores mientras mis pinceles siguen dormidos en su cueva.
A veces estoy muy callada, a veces me comí a mí misma, como un Saturno autoflagelador, hambriento de sus ojos y su lengua.
Siempre estoy en guerra, siempre estoy alerta. Ya nunca estoy asustada.
Hoy me he mirado al espejo y he visto mis agujeritos rellenos de cosas pequeñas, como susurros de domingo, como gotitas de agua salpicando en el baño, como la hora de los disfraces, manos diminutas, pelitos en la almohada, olor a saliva después de la siesta.
Hoy soy yo, pero muy diferente, arrastrando una capa de olvidos enormes y de remiendos de recuerdos que me impiden caer en los errores por los que ya caminé.
Hoy no lo sé. Pero estoy tan segura…

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