24.12.06

Antes del inventario y la tormenta

Desde un mes de agosto de 2003 hasta aquí han sido muchos kilómetros, muchas ilusiones, mucho dolor, mucho encuentro y otras tantas despedidas.
Ya ni nos parecemos a aquellos que fuimos una noche bajo el cielo de Madrid, sentados en la azotea de una habitación diminuta.
Siento perder. Siento que pierdas. Siento todo lo que fue y lo que nunca llegó a ser, siento lo que se ha ido, y este sabor amargo de que nada haya sido ni parecido a lo que pareció.
Me duele decir adiós, pero si hay que decirlo, lo digo, porque ya aprendí de qué lado se cierran las puertas.
Ahora voy a desdoblarme. Por eso, gracias.

No hay comentarios: