13.4.06

Resuenan truenos como tambores de procesión. Incansables. Resuenan.
Él no sabe desengancharse, él no puede borrar nada mas que no sea yo. Yo no soy mas que resta a estas alturas del viaje a ningún lugar.
No puedo olvidar las frases que se han ido olvidando, los propósitos, los “quiero” dichos en la distancia. Las esperanzas son niños muertos en una cuneta del camino. La decepción crece.
El no sabe mirar hacia aquí. Yo ya no tengo mas preguntas y estoy a un paso de cortarme las manos. Definitivamente.

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