17.11.05

Casi

El día circula sin frenos, a toda velocidad, y no quiere detenerse aquí.
Me agarro con fuerza al borde de las horas y veo pasar por mi lado miles de estrellas, cientos de cosas que apenas puedo rozar.
Hay alguien a quien no puedo nombrar; quizás por eso su nombre me chorree por la piel, se me escurra por entre los pliegues del cuerpo igual que hace la luna por mi pelo. Alguien a quien no puedo poseer no puede aceptar el regalo de mis labios en las tardes de silencio tras los cristales.
Y mientras hay carreteras que se cruzan. Puntos equidistantes que van a parar al borde mismo de una interrogación.
El horizonte se vuelve comestible, el miedo es un objeto cotidiano. Mis dedos a ratos quieren ser rama, o terciopelo, o respuesta silenciosa.
Me coloco las botas, guardo las pistolas y los cuchillos.
Preparados - listos…

...YA

Y salgo disparada como un meteorito desterrado, detrás de los aviones, sin saber si aún se acordarán de cómo volar…

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