17.9.05

Dejo el teléfono encendido casi toda la noche, por si hoy llamas. Despues recuerdo que es viernes, un día de mucha actividad. Luego me acuerdo que no tengo nada que ver con nada. Me voy a dormir.
No puedo dormir, los ojos no se me cierran. Paso la noche en la terraza. Hace frio.
Las farolas tiran lágrimas de luz sobre las aceras, la piel se me enmohece, tengo el pelo humedo, y ninguna conexión con el otro lado del mar.
Mañana me pondré las botas de caminar y la sonrisa, no te preocupes.

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