24.9.05

Argentina

No puede acordarse de mi y me empuja fuera de cada una de sus calles. Ya no me quiere, nunca me ha querido, por eso pierdo una y otra vez todas las oportunidades que nunca tuve de ser feliz dentro de ella.
No es el resto del mundo que van a ver mis ojos, me empujó al borde de su frontera y cerró la puerta, así que la miro de reojo y solo me acerco a la distancia menos peligrosa.
No me quiere, todo me lo prohíbe, todo me lo pone demasiado difícil.
Es un nudo de cordones umbilicales que amarran otras bocas a otros cuerpos, otras manos a otras pieles.
Es hermosa, lejana, oculta, huidiza. Es sin mi, cada día, cada minuto.
Nunca un país tan grande fue un país tan pequeño como para que mi corazón o el suelo estallen en pedazos si me aproximo demasiado.
Argentina hace como que me quiere... lejos.

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