24.8.05

No voy a quedarme quieta mirando al horizonte y esperando a que saltes.
Todo el paisaje ha cambiado de color y nada se parece a esa realidad ficticia que los dos inventamos. El decorado se ha rasgado, el mar está lejos y nunca parece en calma.
Si no vas a volver, ni vas a dejar que me acerque, será mejor apagar las luces que aún queden prendidas. Conmigo no es cuestión de distancia de seguridad, de sobra sabes que no sé respetarla; contigo no es cuestión de distancias, mas bien es falta de ganas, y eso, después de saltar sin red, ya no me vale como excusa.
Por eso es que no pienso salir sin cerrar la puerta; las cosas pendientes siempre vuelven. Tu siempre has sido demasiado importante, así que si te marchas mejor será que no regreses; por eso es que no pienso continuar sin terminar, no sea que esta historia vuelva por las noches a asesinarme, igual que ese fantasma azul hace ahora cada tarde.
No digas nada, pero dame una respuesta; y si todo está perdido, si de nada valió nada, déjame usar mi pistola, sabes que la tengo cargada, que nunca la he disparado, pero lo haría, por ti lo haría.

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