21.8.05

Escribir con sinceridad, escribir con la libertad que da saber que no vas a leerlo. Mirar cada palabra que sale desde mi centro y pensar que da lo mismo, que ya nada importa.
El espejo me devuelve todo invertido. Yo quiero estar contigo, deseo que me lo pidas, pero lo que tu me pides empieza a ser un imposible porque me rompe. No puedo estar siempre mecida en este compás de espera para cuando vaya a encenderse la luz. Amanecemos al contrario y eso ya complica las cosas suficientemente.
Esconderme, pintarme una máscara de sonrisas, rasgarme a jirones, disgregarme en partículas de polvo mas pequeño que los besos que te robé, y hacer como si no pasara nada. Del otro lado de tu vida no estoy yo, no queda espacio.
Sé que no vas a decir nada, pero aún así te pediré que no lo digas, no sé cómo podrías ayudarme, no sé cómo puedes dejar de hacerme daño. Y a pesar de todo no pierdo la esperanza de que quieras darme una replica a todo este aire que no entra en mis pulmones.
Quise darte todo, ahora soy la nada.
No se que voy a hacer si ti. Pero voy a tener que hacerlo porque tu no estás. No es igual si no quieres o si no puedes, pero al final es lo mismo, tu no estás y yo no sé qué voy a hacer sin ti.
No sé si quiero estar en tu vida de este modo quebradizo y efímero, no se si te quiero en la mía, de momento sé que te quiero y no sé que hacer con todos estos pedazos y estas noches tan largas.

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