15.8.05

Mírame


Cortazar dice: La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentrífica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero Hotel de Belgique.

Ahora que sé que mi lugar no está allí donde se unen el mar y el cielo, quiero encontrar mi sitio, y poder mirar a través de unos ojos y que todo lo mismo parezca diferente.

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