31.8.05

un tiempo
violento
susurro
de la hora
más chata
que se
mezcla con lágrimas

(Extracto de "Un tiempo". Marcelo Neyra)

Mucho tiempo es siempre mucho tiempo, un agujero es siempre lo mismo.
Me miro en el espejo y me doy cuenta de todo el tiempo transcurrido; tengo el pelo muy largo; me ha crecido mucho el pelo, estoy diferente. Y aún así puedo ser barrida por los resquicios de la memoria, me retrotraigo y abro los ojos a instantes pasados como si fueran hoy. Quiero volver.
O no.
Con algo de lucidez me pregunto si es el humo del recuerdo lo que me tiene atrapada, vagas percepciones parciales de lo que realmente no fue. Algunas veces me descubro preguntándome cómo eres, no sé si alguna vez fuiste ese que recuerdo.
Ahora te miro a los ojos, en las fotografías siempre pareces triste, quizás realmente lo estuvieras. Te miro a esos ojos oscuros que no pueden ver mi cambio, y me pregunto qué pensarás en este preciso momento en que no me ves.
No sé quienes somos, no sé dónde están los puentes. Mucho tiempo es siempre mucho tiempo, y un agujero es siempre lo mismo.

30.8.05

No tengo la respuesta, y por eso pido ayuda.
Pero puedo decirte un par de cosas que están prohibidas.
Tu decides hasta dónde podemos acercarnos.

29.8.05

Están partiendo el mundo por la mitad,
están quemándose las velas.
Están usándome, están riéndose
y mi canción es un antídoto liviano
No es que no te crea
es que las cosas han cambiado un poco.
Es mi corazón quien decide entre el mar y la arena.
Necesito verte antes que sea demasiado tarde.
(De "tres agujas" Fito Páez)

28.8.05

Algunos días, no voy a engañarte son un infierno, no sucede nada, pero las cosas están pasando demasiado deprisa; cada día es una montaña rusa y no me puedo bajar. Si vinieras por aquí todo te iba a parecer nuevo. Y en este estado de cosas, con todo girando a gran velocidad, hay días en que todo se vuelve demasiado complicado y necesito las cosas que se me han ido perdiendo en este ir y venir; no las encuentro y se me acaban las fuerzas. Es entonces cuando te necesito como nunca; si, ya sé que es absurdo, pero no he perdido la costumbre de contar contigo como si estuvieses. No estás, y el ángel del silencio vuelve a agarrarme por el pelo y me arrastra unos metros por el suelo, me muestra mi fecha de caducidad.
Otros días, me pongo las botas nuevas y camino despacito. No te busco, no camino detrás de ti; camino. Si no respondes mis botas darán por sentado que no quieres saber de mi. Me marcharé, porque ellas solo saben de caminar y escapar de ese ángel que me arrastra por el suelo cada vez que me paro a esperar.

26.8.05

No sabes como duelen estas balas, como duele ese silencio.
No sabes qué dificil no poder enfrentarme al espejo sin perder, y no entender porqué lo merezco.
No fue eso lo que prometiste...

24.8.05

No voy a quedarme quieta mirando al horizonte y esperando a que saltes.
Todo el paisaje ha cambiado de color y nada se parece a esa realidad ficticia que los dos inventamos. El decorado se ha rasgado, el mar está lejos y nunca parece en calma.
Si no vas a volver, ni vas a dejar que me acerque, será mejor apagar las luces que aún queden prendidas. Conmigo no es cuestión de distancia de seguridad, de sobra sabes que no sé respetarla; contigo no es cuestión de distancias, mas bien es falta de ganas, y eso, después de saltar sin red, ya no me vale como excusa.
Por eso es que no pienso salir sin cerrar la puerta; las cosas pendientes siempre vuelven. Tu siempre has sido demasiado importante, así que si te marchas mejor será que no regreses; por eso es que no pienso continuar sin terminar, no sea que esta historia vuelva por las noches a asesinarme, igual que ese fantasma azul hace ahora cada tarde.
No digas nada, pero dame una respuesta; y si todo está perdido, si de nada valió nada, déjame usar mi pistola, sabes que la tengo cargada, que nunca la he disparado, pero lo haría, por ti lo haría.

23.8.05

Y yo pensando en planes, creyendo que podría contar y contártelo. Puede que sea mejor desaparecer, o aprender a restar.
No sé porqué me empeño con eso de las sumas.
Y lo creas o no, agradezco tu esfuerzo, pero nunca quise que te esforzaras, siempre deseé que te saliera de adentro. Supongo que no he podido lograrlo, y cada segundo se va haciendo mas tarde.
Los aviones vuelan tan deprisa que uno no puede alcanzarlos...
Suena una canción de madrugada:
Él estaba cosido a unos ojos azules
Él solo había aprendido un nombre de memoria
Él golpeó mi centro y salió despedido
Él se marchó
Él no se acordó que me había fabricado para su piel
Él no podía verme
Él no podía sentirme
Él me regaló la soledad y se llevó mi aliento en una maleta
Está bien. Nunca firmamos un pacto
Mi alma fue gratis

22.8.05

Me están entrando ganas de salir corriendo.
Estoy asustada...

"otra tarde que no arde esta tarde sin pasado mañana otra tarde tan cobarde esta tarde que no prueba manzanas"

Esta tarde te escribo una carta que no voy a enviarte, y empaqueto los restos que dejaste repartidos por el dormitorio, por si quieres recuperarlos...

Esta tarde ha nacido agonizando.

Y el teléfono duerme a un costado del reloj.

21.8.05

Escribir con sinceridad, escribir con la libertad que da saber que no vas a leerlo. Mirar cada palabra que sale desde mi centro y pensar que da lo mismo, que ya nada importa.
El espejo me devuelve todo invertido. Yo quiero estar contigo, deseo que me lo pidas, pero lo que tu me pides empieza a ser un imposible porque me rompe. No puedo estar siempre mecida en este compás de espera para cuando vaya a encenderse la luz. Amanecemos al contrario y eso ya complica las cosas suficientemente.
Esconderme, pintarme una máscara de sonrisas, rasgarme a jirones, disgregarme en partículas de polvo mas pequeño que los besos que te robé, y hacer como si no pasara nada. Del otro lado de tu vida no estoy yo, no queda espacio.
Sé que no vas a decir nada, pero aún así te pediré que no lo digas, no sé cómo podrías ayudarme, no sé cómo puedes dejar de hacerme daño. Y a pesar de todo no pierdo la esperanza de que quieras darme una replica a todo este aire que no entra en mis pulmones.
Quise darte todo, ahora soy la nada.
No se que voy a hacer si ti. Pero voy a tener que hacerlo porque tu no estás. No es igual si no quieres o si no puedes, pero al final es lo mismo, tu no estás y yo no sé qué voy a hacer sin ti.
No sé si quiero estar en tu vida de este modo quebradizo y efímero, no se si te quiero en la mía, de momento sé que te quiero y no sé que hacer con todos estos pedazos y estas noches tan largas.

20.8.05

Qué puedo decir si tu lo dices por los dos, tu decides, tu llevas el reloj en tu mano.
Algo se está rompiendo, aun no sé decirte por donde, pero siento que se quiebra.
No sé esperar, no sé donde está lo falso o qué es la verdad. Las noches sin luna van rodando escaleras abajo y ya no me paro a recogerlas para guardarlas en una pecera de cristal.
Empiezo a no esperarte, a descubrir la suma de pasos que poco a poco nos alejan.
No lo hagamos en silencio como asesinos furtivos. Uno de los dos va a tener que atar un nudo o despedirse; y mejor que sea pronto, empiezo a olvidar la razón…

15.8.05

Mírame


Cortazar dice: La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentrífica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero Hotel de Belgique.

Ahora que sé que mi lugar no está allí donde se unen el mar y el cielo, quiero encontrar mi sitio, y poder mirar a través de unos ojos y que todo lo mismo parezca diferente.

14.8.05

En la misma semana he sobrevivido a un cumpleaños y un domingo sola en casa.
Qué mas puedo pedir?

8.8.05

No es bonito estar destruido. Caer, si lo haces deprisa y con los ojos tapados, no da miedo; lo malo es cuando intentas mirar al cielo y desde tu agujero no se ve nada.
Estar destruido es como caminar dormido, como si te alimentaras de anestesia. Es tal el dolor, que ya nada te duele, no sientes frio ni calor, es como vivir congelado; es lo mismo una sonrisa que un puñetazo, y no recuerdas cuándo es hora de irse a dormir o cuando hay que estar despierta. Algunas veces puedes, transitoriamente, remediarlo. Algunas veces es dulce este abandono. Dicen que no, pero a mi me parece que si.
Hay pastillas mágicas, que me hacen dormir y me quitan las ganas de respirar, de buscarte contra viento y marea. Hay pastillas; las conozco, son las pastillas de la cobardía, como una goma de borrar el alma, un estado sintético de amnesia temporal.
A veces son mis amigas, sobre todo en esas noches en que no puedo llegar a ti de ningún modo, y sé que tu no estarás pensando en mi, y que no soy una opción. Entonces escribo en mi pizarra y borro. Durante unas horas, sueño que nada es verdad, que tu no te has ido, que el nombre que quieres pronunciar es el mío.
Hay pastillas de la mentira, como helados de chocolate en esos días de corazón débil. Puedes despreciarme si quieres por eso, pero por favor, nunca, nunca me tengas compasión. Eso si que no podría soportarlo.

7.8.05

Aquella chica escribió: “Eso no quiere decir que todo el mundo quiera leer lo que has escrito y ni yo ni nadie estará dispuesto a leer cualquier puerilidad o juntadero de amargas lágrimas ni tu colección privada de escupitajos que bien harías en mantenerla privada ni los vaivenes emocionales que harías mejor en contarle a un psiquiatra, sino algo que será como un testimonio de tu vida y de la visión que tenés sobre ella, un testimonio que pueda tomarse en cuenta como testimonio histórico de la humanidad y no te pongas humilde. No hay modelos, ni aceptes censores, no importa si nadie lo aprecia, con tal que estés convencido que lo tuyo vale. Una vez que lo hayas hecho y quieras mostrárselo a los demás podés empezar a darle forma.”

Culpadeotro escribió: “al carajo juan, la cuestión es publicar, que te lean, no importa el formato. la cuestión es sacarte de encima la mierda y que otro vea que hacer con eso.”

Y Febe dice: “qué carajo. Da igual si son vómitos o flores, ya leerá quien quiera…”
Por eso este blog-proyecto de libro, o algo parecido.

5.8.05

No te creas que es tan fácil estar vivo. Uno se cree que estar vivo sólo consiste en levantarse por la mañana y respirar; abres los ojos, bostezas, y continúas respirando como si nada. Bueno, qué quieres que te diga, eso es capaz de hacerlo cualquiera que no la haya palmado.
Estar vivo es algo mucho mas complicado. No vayas a preguntarme exactamente qué. Podría decirte mil cosas que demuestran que uno no está vivo, o por lo menos, que bajo mi punto de vista son claros indicios de que uno no está vivo.
No te lo digo por decir, se de lo que te estoy hablando. Calculo la hora de mi muerte sobre las 23. 45 p.m. de un Jueves hace exactamente hoy un mes. Tardé en darme cuenta unos días. Supongo que sabes a lo que me refiero. De principio no me percaté, uno no va muriéndose todos los días, así que ni por asomo se me ocurrió que pudiera pasarme. Estuve caminando por la calle, incluso tomé varios autobuses. Nadie me miró de manera extraña, aunque es verdad que en la mayoría de las ciudades, la mayoría de la gente no te mira; a veces he llegado a pensar si en realidad seremos todos transparentes bajo la luz del sol. El caso es que yo continué con mi “vida” como si tal cosa. Es verdad que sentía un dolor agudo en las muñecas, como alfileres, y a ratos parecía que el aire se espesara, pero no quise darle mayor importancia.
Durante días me duché, comí, leí, vi televisión, me vestí, me desvestí y todas y cada una de las cosas triviales e insignificantes que hace uno todos los días de su vida. Hasta que llegué a mi casa de vuelta de un pequeño viaje. Fue al cerrar la puerta cuando sentí que algo no funcionaba. El dolor en las muñecas se hizo más agudo, y no podía llorar. Yo, que toda mi vida he tenido una fascinante facilidad para expulsar demonios ahogados en agua salada, no podía fabricar ni una lágrima, nada, ni una gotita ínfima, seca por completo. Luego llegó el estrechamiento de paredes; la casa me oprimía, me apretaba igual que una prensa para papel, apenas si podía moverme, apresada, oprimida. Finalmente todo se convirtió en un completo desbarajuste, ni una sola de las piezas encajaba. No me sentía capaz de ningún acto cotidiano, y cada pequeña cosa se convertía en un esfuerzo titánico, todo me asustaba, todo me angustiaba. Sin poder dormir, sin poder comer, pensar, lavarme el pelo, o tirarme por la terraza. Daba igual, lo peor o lo mejor, lo mas fácil o lo mas complejo, lo mas divertido o lo mas aburrido. Todo era complicado y agobiante.
Fue entonces cuando me di cuenta de que debía haberme muerto.
Traté de decir algo en alto para demostrarme que aun estaba viva, como cuando te pellizcas para comprobar que no estás soñando, pero al abrir la boca no salió ni un sonido, las palabras me entraban en dirección al pecho justo desde el nacimiento del paladar. Nada. Todo estaba en silencio.
Así que estoy muerta. Algunos días, es verdad, tengo mas ganas de dejar de estarlo, y lo intento, me esfuerzo. Quizás algún día resucite. Uno no sabe las vueltas que pueda dar la vida. Yo de momento, casi todo el rato lo paso disimulando, y funciona, por aquí nadie se ha dado cuenta. Pero qué quieres, tanta mentira me está matando. Supongo que por eso ahora te cuento todo esto.

2.8.05

Conocí a V. una mañana de principios de verano. Le conocí a propósito, porque me moría de la curiosidad. Bueno, por eso y por algunas cosas mas.
V. era como una especie de ángel escurridizo. Había veces que mirabas y ahí estaba, sonriendo, con mil quinientas ideas rondándole la cabeza, y con ese par de alas negras suyo desplegado, listo para salir volando a cualquier otro lugar. Otras veces, cuando querías darte cuenta se había esfumado sin dejar rastro. Era desconcertante, misterioso, y también muy sencillo; un niño perfecto, con todas esas simples cosas tan complicadas que hacen de los niños esos seres tan especiales, peligrosos, frágiles y efímeros.
Un día V. comenzó a resquebrajarse, o tal vez ya estaba así, pero nunca antes me había mostrado ni una herida, y a mi me dieron ganas de comenzar a lamer donde a el le doliera, igual que hacen los perros para curar sus heridas. Cada ver que a V. se le caía algo, yo trataba de sostenerlo, de guardarlo por si algún día le hacia falta. Y así, poquito a poco, comenzamos a trenzar una cuerdecita que nos mantenía sutilmente unidos. Después llegaron las ganas de tirar de los cabos y aproximar posiciones. A mi no me valía con los pedacitos sueltos de V., quería contener todo entre mis brazos, como unas extrañas ansias de hacer de escudo humano entre el mundo y V. . y a el le entraron unas irrefrenables ansias de correr justo en la dirección en la que yo estaba, y de pararse justo delante de mí.
Así fue como fuimos construyendo un puente de papel para que él pudiera cruzarlo. Y una mañana de verano conocí a V.; le conocí como si le hubiese conocido desde siempre, de un modo familiar, como si llegase a casa después de un viaje. Conocí a V. con alevosía, con ganas y sin miedo.

1.8.05

Tu me amas. Es una pena que no te hayas dado cuenta, pero no voy a ser yo quien te lo diga.
Lo supiste una noche mientras dormías. Entonces ya me habías olvidado hacía tiempo, y estaba decidido que la única cosa posible en el mundo es que tu te marcharas, y yo me anudase los tobillos para no salir corriendo. Y a pesar de las circunstancias, aquella noche lo supiste.
Te apretaste contra mi igual que cada noche; y lo mismo que siempre, te hiciste un hueco en mi cuerpo.
- te quiero – te dije muy bajito.
- Y yo te amo – me respondiste con un aplomo que nunca antes había visto en ti.
Supongo que ya era tarde, así que no importa que nunca hayas sabido de tu certeza; y espero que nunca lo sepas, para que no te hagas daño.
Y si alguna vez alguien me pregunta, diré que todo es un cuento que yo me inventé para poder dormir…