2.7.05

Asumo, o no, mi destino. Con o sin mi sigue su curso al margen de mis deseos, de aquello que me grita el alma. Ahora queda el trabajo de tapar los huecos que has dejado; como si no doliera.
Siempre lo supe, los aviones vuelan demasiado deprisa, a pesar de que en la noche parezcan suspendidos del cielo sin apenas moverse.
Los aeropuertos de noche son asesinos silenciosos, ávidos de lágrimas; ladrones de almas que sin ningún remordimiento te tragan.
Sé que vas a tener suerte; cuando en un sitio algo se rompe, en otro algo se arregla y mi cara de la moneda se ha hecho añicos. Yo, desde este insomnio heredado, solo puedo decirte que te extraño. No te pido que regreses, tan solo de vez en cuando enciénteme la luz.

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