24.6.05



Vuelvo a desatar cada nudo, escupida hacia fuera de la ciudad, de los sentimientos, las palabras. Me mantengo en el intento de no violar cada pregunta apresada entre labio y labio. No tengo nada en la maleta, vago desnuda de piel, en carne viva, transitando el estrecho fronterizo del tiempo contigo y el resto del tiempo, ese que está por venir.
Trato de no pensar en todo eso que nunca fue lo que no había sido, trato de no sentirme sumada a todas aquellas que ya fueron en tu vida, esa inmensa nada que alguna vez soñó con tus brazos.

7.6.05

Soy un placebo.
El remedio para ninguno de tus problemas, la solución que no conduce a nada, el fantasma mudo de tus peores sueños.
Soy la esquina que no quieres doblar, los malos presagios, los actos a la fuerza.
Soy una botella resquebrajada.
Y voy rompiéndome a cada minuto, escupiendo veneno inservible sobre tus horas, vomitando sobre tu piel lágrimas secas.
Ya no me engaño. Después de la desesperación llega el vacío, después del vacío la nada, tras la nada… NADA.