31.5.05

Con las cartas sobre la mesa, ya sin ningún As que valga en la manga, algo se ha roto; algo irremediablemente, definitivamente, se ha roto.
Y yo estoy cansada.
No hay “plan B”; tendré que inventarlo, o inventar una huida, de nuevo hacia dentro.
No siempre sirven las puertas. Lo descubrí cuando salí de mí. Yo tenía siete puertas, pero en cada una de ellas había alguien que ya no me miraba, y el camino era todo hojas secas.
Afuera nadie me está esperando.

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