26.4.05

Replay track

Todo en silencio. Como Polaroids resucitadas, las cosas pequeñas vuelven a mi y me poseen. Nada afuera; silencio amortiguado por dobles cristales, realidad virtual de cuarto de hotel, resaca de reencuentro.
Nada afuera. Adentro su respiración y el olor de su cuerpo poseyendo las esquirlas de las horas que pasan lentas; fija en sus párpados cerrados. Agua, agua tibia, el olor de su pelo – ahora de nuevo lo recuerdo -; olor a fruta caliente, a tierra y un poquito de madera, su piel, imposible de borrar; olor a pan dulce en su sexo, ese olor que me da hambre.
Afuera nada. Adentro restos de sexo fugaz, urgente, como de después de una guerra. Arrugas en la cama, bolsas de plástico bajo las sillas, ropa desperdigada como cadáveres en el campo de batalla, pliegues en el alma.
Fotos instantáneas. Él, hace un rato dijo…
Lo voy a recordar, y debería olvidarlo. Tras el encuentro todo se diluye como un azucarillo en agua.
Él dijo.
Postales de cine.
Él hizo.
Nota para mi memoria recurrente (esa que me traiciona en los recodos húmedos de la noche): “Nunca des por bueno lo que pasa el primer día”.

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