10.1.05

Paso la noche despierta desenredando preguntas anudadas en mi pelo.
La casa huele a ti, tu olor aún late entre las sábanas como un cadáver caliente. Y yo tratando de inventar palabras luminosas, mientras el sillón y los cuadernos gritan sollozos que suenan igual que tu nombre.
No estoy asustada, solo estoy jugando a no caer por ese agujerito abierto a los pies de la cama; me columpio a oscuras, salto y vuelvo a empezar.
Aún no te he olvidado, debe ser temprano, aún no has dejado de dolerme.
Paso la noche lamiendo el cristal de la ventana, recordando alguna noche furtiva de batallas encontradas.
A veces las noches son largas, a veces duran todo el día, a veces enciendo la luz y pienso. Pienso que quizás quede demasiado para que llegue el momento, para que regreses a algún lugar, para que termines de olvidar, para saber qué me dices cuando me susurras, para distinguir lo que escucho de lo que quisiera escuchar…

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