31.12.04

FELIZ AÑO NUEVO


Antigua vida mia...

Y entre medias, solo queda dar las gracias por la intensidad y por haberme dado a quien me dió aunque, como siempre pasa, el tiempo fuese poco, muy poco.

Y entre medias amé como nunca lo había hecho, me sentí acompañada, me sentí sola, me sentí agradecida, me metí en problemas, aprendí, olvidé, recordé, lamenté cosas, celebré cosas, escribí un librito, empecé otro (que aún no he terminado), "aquella chica" entró en mi vida, "aquella chica" ¿salió? de mi vida, EL entró en mi vida, EL se quedó con mi vida, EL recordó como se volaba, fundé un fanzine, clausuré un fanzine, leí, comí el mejor helado en Diciembre, fui mala, fui buena, volvió mi mejor amigo, no se fue mi mejor amigo, pinté cuadros, expuse cuadros, hice fotos, besé, me besaron, "aprendí" a cocinar... en fin, cosas... Entre medias viví.

30.12.04

No puedo hablarte, no puedo alcanzarte. Por más que te necesite, por más que mis manos se llenen de caricias, por más agua de mar; no puedo hacer nada más que esperar a que raciones los segundos disponibles, a que salgas de la sombra. No puedo decirte hola, ni buenos días, no puedo contarte las horas lentas de la noche sentada sobre interrogantes.
Aunque sienta urgencia no puedo enseñarte mi vestido roto, mi boca cosida, las mariposas de mis dedos.
Por más que te necesite, solo me queda el silencio y tu hueco del otro lado de las horas. Estás ahí, en algún lugar, detrás de alguna sombra, fuera de mi alcance, de mi voz.
Mientras me derramo y me licuo. Las caricias se me hacen añicos contra el suelo, los besos se me cristalizan en los labios, el calor se me vuelve frío, el silencio se me vuelve aguja en los oídos, y la cama es un cementerio.
Miro tus fotos y no te reconozco en ellas. ¿Cómo serás en este preciso momento? ¿En qué exacto lugar andarán tus pies? ¿Dónde habrás guardado mi nombre? ¿Lo volverás a utilizar?
Quisiera que, por un momento, me pintaras en tus sueños igual que pintabas mi piel con tu lengua. Se lo grito a tu foto, te lo grito a ti que me miras con ojos vacíos desde el otro lado de este papel muerto. Nada que se parezca a tu mirada abierta, a tu sonrisa de niño malo.
Y la madrugada no tiene alma. Otra noche vacía al otro lado de la cama. Y la madrugada no tiene compasión llenando de vacíos cada espacio en blanco.
Y mientras yo en medio de esta guerra de silencios, de huecos, de distancias, de fotos ausentes, de nadas grises.
Tus fotos no hacen que me sienta como si alguien me quisiera. Tus fotos hacen que me sienta como si alguien me olvidara.

29.12.04

SINSALDO ya es el pasado.

La niña Febe se marcha a otros lugares.

Ahora habla Del otro Dolor.

Quizás alguien lo comprenda.
Febe tan solo fue una muñeca rota, una niña perdida. Nada parecido al amor.
Nunca pudo ser, ni será Maga.
Habrá que seguir juntando pedacitos... del otro lado del corazón.

28.12.04

Como quien tira de una cuerda que se romperá,
tirar, tirar, tirar, tirar, tirar...
Como sin darse cuenta rozar un poco más, los ojos aún cerrados para no afrontar
que el aire es de cristal,
que puede estallar,
que aunque parezca extraño, te quiero devorar.

En una esquina de su boca se dejó estrellar,
como la ola que se entrega a la roca,
perdida en el abismo de unas manos sin final,
tan grandes que abrazaban todo su planeta.

Ahora no estás aquí,
ahora no estoy aquí,
pero el silenció es la más elocuente forma de mentir.

En tu silencio habita el mío
y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de tu olor,
en tu silencio habita el mío
y en alguna parte de mis ojos habitó un trozo de dolor.

Ahora estás aquí,
ahora estoy aquí,
abrázame para que piense alguna vez en ti.

Que el aire es de cristal,
que puede estallar,
que aunque mis labios no hablen, te quiero devorar.

(Bebe)

27.12.04

Me gana el cansancio de despertar prendida en el vacío, me ganan los huecos y el insomnio.
Si, me siento cansada de mendigar besos empañados, de fabricar roces, de pensar que aún no te has ido, de inventar el olvido de tu desgana y tu deseo, de tejer telas de araña que me aten en falso a VOS.
Estoy agotada por este no saber qué hacer, por este no tener a dónde ir, por este demasiado lejos, por este día a día contaminado por tu recuerdo.
Estoy cansada, sin fuerzas para luchar contra tu sombra que pasea libremente por cada rincón, por cada esquina, por cada movimiento.
Estoy muerta, mi amor; sola y asustada; doblegada ante el peso de las horas que transcurren al margen de esta parálisis que me tiene atada a tu nombre y a tu olor. Estoy triste y muda, sin nada que ver, sin nada que decir tras esta mordaza que tus labios posaron en los míos un segundo antes de que alzaras el vuelo.
Estoy como invisible, como mecánica, como movida por la inercia de los días ajenos y monótonos. Mi vida, estoy envenenada como cada minuto, como cada calle, como cada acto cotidiano. Amputada de ti, con las manos vacías, con el pecho abierto, con el vientre seco.
Estoy, amor, esperando tu llamada para tener un nombre, para tener sentido, para ser.
Estoy cansada, estoy para ti aunque pueda carecer de todo sentido.

7.12.04

Miénteme
Dime lo que quiero oir
Derríteme los tímpanos
Inventa para mi
Con tu jerga envolvente
Con tu lengua pegajosa
Hazme sentir que vuelan
en mi estomágo mariposas
engáñame
haz todas las patrañas necesarias
para hacerme creer
que estás a mi merced
con tus manos tan diestras
bajas pasiones engendras
hazme olvidar las penas
las angustias los dilemas
hazme feliz
se que lo mismo le dices a todas
deshoja mis petalos con tu boca
fugaz instante eterno
a fuego lento.

(Mienteme. Aterciopelados)

5.12.04

Imagino que no recuerdas las cosas que decías, y yo aún las tengo guardadas.
Cuándo dejaré de romperme...
Quién va a venir a sostenerme cuando te marches...
No es lindo ser invisible, no es lindo ser parte de una resta; pero en el fondo, siempre supe que sería un lugar de paso para tí.

4.12.04

PESADILLA 13: DESATRES COTIDIANOS

Estoy podrida, desolada, destruida, llena de moho. Estoy hecha de hierro, de vidrios rotos, de huecos, de muros desgastados, de metal corroído. Voy rechinando los dientes en la madrugada, gritando incongruencias a la luna.
Soy un reloj de cuco que sólo sabe decir si-no si-no, cada hora en punto, cada media hora, cada minuto exacto.

Sé que quieres matarme, sacarme de tu línea de horizonte. Y yo te guardo el secreto, endurecida y empequeñecida. Para qué el orgullo. Mejor la ceguera.
Y así voy asesinándome, borrándome la sonrisa a fuerza de golpes en el alma, de arañazos en el corazón.

Luego llegas; y me reblandezco, me licuo, me endulzo y caigo a tus pies. Otra vez más.

Después te vas, como siempre; te vas como si no hubieses venido. Vacío de mí, limpio de mis manos, con el deseo de no recordar mi nombre. Como siempre te vas y me asesinas; o me muero, o me destroza tu ausencia. Y me disgrego por la habitación a oscuras; aunque sea de día siempre la habitación está a oscuras, y es la misma punzada en el corazón, las mismas puntas de alfiler en las muñecas, el mismo nudo en la garganta.

Unas horas después me “recompongo” y me derramo por los ojos hasta agotarme y, por fin, caigo dormida y olvido que vivo una pesadilla.

Pasa un rato y despierto hecha de hierro, de vidrios rotos, de huecos, de muros desgastados, de metal corroído, podrida, desolada, destruida, derruida, llena de moho.
Y de nuevo a caminar. Porque todo sigue.

3.12.04

Sin atreverme a preguntar, paso de puntillas por el recodo de tu sombra y me deslizo sobre el filo de tu cuchillo.
Estoy tejida de preguntas cuya respuesta temo y desconozco.
Me siento provisional, como una estación en medio del camino. No sé si construir, o si es mejor dormir y escapar de los espejos. Me estoy llenando de termitas; minada y apagada, sin saber si soy casa o punto de partida.
Me siento atacada y desolada, vencida, vendida a unas dudas asesinas.