22.11.04

Te diré la verdad, hay días en que puedo vivir sin ti, días en que prefiero no escuchar. Otros días no sé qué hacer con tanta ausencia y tanta distancia, las horas se me caen de las manos y se hacen añicos contra el suelo.
Sabes que me hice daño por andar descalza, y ya no puedo quitarme la piel. Sabes que me sacaron el corazón a mordiscos, y al pedacito que quedó le esta costando reponerse del miedo.
No sé si sabrás que a veces ni siquiera quiero quererte. Pero otras veces, como hoy, solo quisiera ser parte de tu cuerpo, y de tu alma, encajarme en tu costado como una pieza de tu rompecabezas y amanecer ahí al lado de tu piel; que escucharas mi silencio, que me cantaras la melodía de tu respiración, y nos acariciásemos, como si afuera no quedase ni un resquicio de cosas importantes, curados de los desastres cotidianos.

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