6.10.04

Me miro los bolsillos y encuentro un manojo de besos desperdiciados y un puñado de horas asesinas. Las puntas de los dedos me gritan que les duele sostener por mas tiempo este ovillo de promesas incumplidas, las horas oscuras le dicen a mis ojos los caminos que reclamas. Todo eso que no te he dado.
Te miro y sé cada cosa que te he negado, cada resquicio de tiempo que te arranco a jirones. No dudes, no imagines cegueras. Te veo transparente, como un vidrio que contiene ese agua de mar que te sale por los ojos, que te humedece el alma, que te arrastra en tormentas. Puedo sentir los barrotes de tu jaula apretándote el corazón, puedo sentirlos cuando se me clavan en las entrañas recordándome tu encierro.
Sé lo que sabes, lo que tienes, lo que te falta. Y no tengo armas suficientes. Es un quiero y no puedo, yo contra el mundo, yo contra las pesadillas que acechan en las calles y las plazas de esta ciudad-cárcel.
Poco te puedo dar. Nada te estoy dando. Pero prometo que no haré mas promesas. Prometo adorar tus alas, tus silencios, y ser lo que tu quieras que sea. Y seré tu escudo, tu colchón, tu coraza. Si tu quieres seré eso que soy cada día, un apéndice rebelde de tu vida, el filo asesino de tu navaja.
Ya no me quedan palabras para ti, solo me quedan brazos, y besos, y caricias borradoras. Para cuando los quieras, mientras los quieras.
Y el día que decidas irte me volaré convertida en polvo; mientras, acero que amortigüe los golpes de tus días, fiel a ti y a cada paso de tus botas.
Tras dos meses, debes saber que cuentas conmigo, debes saber que fui hecha para salir de tu costado. Debes saber que soy yo, esa que te ama con uñas y dientes.

No hay comentarios: