9.8.04

Te escribo desde mi silencio, desde la sombra que me mantiene fusilada contra la pared.
Te escribo sin aliento, sin piel, con la mirada volada, borrada por tu imagen.
Cuando tus ojos se esconden me asustas y me encierras en una jaula. Dispárame dardos de nostalgia, vomita lágrimas teñidas de negro sobre mi piel; pero no me hagas desaparecer lejos de tus manos cuando no llego a tocarte...

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