2.7.04

Aún no lo sé. Qué palabras, qué sonidos.
No sé de futuro, sólo conozco ahora, este momento, este rincón que habito de latidos cotidianos; y el ahora me habla de una semilla de pétalos de luna que me crece adentro y me acaricia el alma en cada compás de tu respiración pausada.
Podría describir la demografía de calles que miran ausentes hacia un tiempo prestado, hacia algún lugar que será otro diferente cuando podamos sumar.
Te hablaría de espacios cotidianos en los que falta la pieza de unos ojos mirando por vez primera y mostrándome el mundo de un modo diferente.
Te contaría el cuento de este collar de ausencias y caricias voladoras, de mis párpados cerrados soñando con tus pupilas, de mis silencios queriendo ser abrazo en torno a tus dudas.
Te diría que las ganas de volar me hacen crecer alas en la espalda, y no sé mas que de los 15 cigarros que separan un instante del siguiente a través de mi ventana.
Mis labios podrían dibujar los besos que me trago, mis brazos trenzan en la noche los espacios que no construyen en torno a ti.
Y me siento caracola y nido de pájaros y espejo y saquito de palabras silenciosas, y, a veces cuchillo; el mar desata tempestades adentro mío y no sé nada, y todo lo sé.
Porque el tiempo hacia atrás es tan solo el compás de inicio, hasta ese momento en que nos miremos de nuevo y por primera vez, y seamos dos extraños, dos constructores de un futuro incierto, caminando a favor de las agujas del reloj.
Sin decírtelo, te digo mis íntimos rincones, mis dudas y mis vuelos.

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