25.7.04

12

Siento esta noche que la ciudad se quiebra para poder rearmarse y recomponerse. Siento que nos rompemos, desgarrados y heridos por las horas asesinas, por las distancias de espejismo.
Te sigo a ciegas y a tientas. Tiento a la suerte tratando inventar los huecos que quiero cubrir. Te construyo un lugar para que habites cuando quieras, cuando te escondas de los escombros que te amenazan.
Me bebo tus lágrimas y tus silencios, y quiero quererte; te quiero sin querer, sin saber, porque no sé hacer otra cosa, llena de ti, de tus resquicios de tu respiración, de los tonos de tu voz que me guían a través de cada pregunta que me nace y me acerca al filo de ti.
No te quedes callado, no me alejes, no dejes que desconozca tu sed y tus heridas. Necesito contarte de estas caricias y estos besos, susurrártelos para que sientas que tengo dos manos amputadas, pegadas a tu piel, que mis labios no saben de otra sed. Que estoy confundida, que estoy herida, que soy yo, y que solo sé extenderme sobre la noche, en dirección a tu nombre.

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