1.6.04

Viviendo sola la mayoría de las veces no pasa nada, incluso es algo bueno.
Otras veces se hace difícil por culpa de las cosas grandes, los agujeros peligrosos, las noches de insomnio, las ganas de besar.
Y algunos días, la diferencia la hacen las cosas chiquitas, como tener que pelear con un bicho al que no logré matar y que no me dejará dormir pensando que volverá a por mí.
¿Quién me mata los bichos?
¿Te vienes a jugar conmigo esta noche para burlar al miedo?

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