30.6.04

Primero me acaricias con esa voz nueva de día recién estrenado; después descubro tus manos.
Después.
Tu dices.
Yo digo.
Y al final un silencio de susurros y respiraciones que me queman el corazón.
No se si alimentar esta sed u olvidar las cosas que te dije y prometí no decirte. La culpa es mia, no debería hablarte estando a oscuras y con la piel erizada.
Tengo un poquito de miedo. Se me pasaría si me abrazaras, pero no; hoy tampoco.

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