5.6.04

Era irreal. Tu parecías tú, y yo parecía nadie o alguien diferente.
Y mientras tus palabras y tus silencios se me iban enredando en las piernas y los brazos, y las nubes iban y venían en una extraña danza de luces y sombras.
Prendí un cigarrillo, por instinto, para ayudarme a tragar todas las palabras que pretendo no decirte nunca; y mi ángel del miedo acariciando mi perfil, dibujando huidas con tiza sobre mi sombra proyectada.
Contigo me siento un columpio ciego, un viaje de ida y vuelta, un lugar de paso.
Contigo no vale el olvido, tu nombre me da sed, y me urge el recuerdo como una frágil protección. Tu sabes cómo romperme, y a veces logras arreglarme con tu voz balsámica, remedio contra el dolor que me da tu corazón.
Tan solo tú y yo sabemos tejer a la perfección la palabra NUNCA con nuestros jirones de un siempre desgastado.

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