20.6.04

Acabo de decidirme por apostar a la carta mas alta. Voy a apostar por unos labios y por un proyecto de mi misma.
No tengo nada que perder, todo por ganar, aunque sea un nuevo fracaso que me golpee y me despierte, aunque sea el cielo.
Lo que venga será bueno por muy malo que sea.
Voy a apostar. Hoy juego, voy, veo y doblo la apuesta que la vida me pone sobre el tapete.
La suerte no te toca a la puerta, o la ganas o te la consigues cazándola a lazo. O al menos eso es lo que decía mi almohada esta mañana.

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