8.5.04

Estoy que parece que no estoy. Me miro desde fuera actuar.
Y por dentro. Por dentro es esa furia, esa angustia, como un puño que aprieta en algún lugar indeterminado, como el gusanito que se come la manzana minándola desde el mismo corazón.
Es esa suma de nadas. Eso que no tengo, eso que quiero, eso que hago.
Eso que me come...
Y mis cuadros se han ido de casa, se han hecho mayores. Estos días pareciera que trabajo para ellos. En una semana colgarán ajenos a mi de paredes públicas, o al menos no tan privadas como las paredes de mi casa, y no puedo evitar la sensación de estarme exponiendo desnuda, disgregada en pequeños pedacitos.
Dudo de mis propios pedacitos. Mi mente es un lugar extraño.

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