29.4.04

Sucedió que me lo fuiste dando todo. Todo lo que no quería, cada momento que esperaba no vivir, cada sílaba de tu garganta congelada.
Sucedió que me fuiste ocultando todo lo que yo veía, como si tan solo tu pulgar pudiera esconder la luz de la luna.
Ahora te has convertido en un espejo, y el eco te rebota enfurecido contra los tímpanos.
Te escucho de lejos y pienso. Ten cuidado, no vayas a atragantarte con tus propias palabras.

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