25.4.04

Febe mira a su alrededor y descubre que las cosas no son lo que parecen. Aunque ya lo sabía, pero aún le gusta sorprenderse.
Febe pinta un cuadro donde vomita los últimos resquicios de “todo aquello”, se cubre con la sensación de estar bajo un cielo malva y sale a la calle.
Febe se mira en el espejo de Juan Angel y se da cuenta de que “nada es cierto”.
Hay que cambiar o no, pero ya no vale seguir siendo un puñado de hilitos que unen remiendos.
Sin fast forward, robando finales:

-ningun futuro esta escrito.
-abrir la puerta para ir a jugar.
-veremos.

La vida no está ahí fuera, simplemente está. Febe puede volar.


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