24.4.04

A cada hora en punto te busco, espero paciente a que no aparezcas y continúo con mi rutina rota.
A cada hora y cinco me reinvento, me renuevo y me dibujo, construyo el personaje de la amnesia.
A cada hora y media me viene una memoria desdibujada, un dibujo de sombras, un deseo, una desazón.
Minuto cuarenta y cinco, pinto retratos de sensaciones que solo yo comprendo, me desnudo y me cubro con ellas, me desdibujo confundida con las manecillas del reloj.
En quince minutos llega esa que te busca. Y vuelta a empezar.
Hay veces que rompo la rutina. En entonces cuando te lloro lágrimas caducas.

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