26.3.04

Yo estaba viva. De pronto abro la ventana y comienzan a llegarme dardos directos a mi pecho. Alguien vuelve y la muerte me sonríe.
Algunas heridas están demasiado abiertas, y yo no lo sabía.

Hay quien está lejos, cada vez más lejos. Y todos los intentos de cercanía se terminan transformando en hojas de cuchillo contra mis muñecas. Quizás haga falta el frío para sobrellevar las diferencias de latitud.

Y el cazador de imágenes comparte conmigo este texto:

HOMBRE DE LA LUNA

En la luna hay un hombre que te mira todas las noches. Algún día se desprenderá de su lugar y caerá sobre la palma de tu mano derecha, empequeñecido y gastado por el vuelo. Ya no podrás soñar que te ama porque lo desprecias. Y aunque él verdaderamente sigue amándote y ha entregado las tres cuartas partes de sí mismo para tu alegría, lo guardarás en el primer cajón de tu mesa de luz, indiferente al destierro irreversible, al inútil tesoro de su sacrificio.

De “Forma oculta del mundo” (1991)
MARÍA ROSA LOJO, poeta argentina

De acuerdo, me rindo. Ya no me revelo.
Alguien ha ganado. Yo he perdido.
Últimamente cada cosa, al igual que este post, carece de sentido. Son demasiadas coincidencias; o tal vez todo el mundo que conozco son la misma persona...


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