21.3.04

ÉL.
ÉL, así, en mayusculas, ya no lo es mas.
ÉL ya no existe; su lugar, poco a poco, lo ha ido ocupando ese niño mudo sin alma ni memoria, ese boxeador mentiroso al que nunca conocí.
ÉL ya no es. Y si lo digo es porque quiero estar segura de saberlo. Para olvidarle y que nunca más pueda engañarme ni robarme lo que un día le regalé.

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