16.1.04

Perdiéndonos

Te espero durante una o dos horas quemando incienso y agitando cascabeles, como si algún secreto conjuro pudiera traerte hasta mi pupila. O me escapo, me escondo debajo de la mesa, como una niña que cree haber sido mala, para no tener que verte y poder pensar que no llegas.
Y es que a veces te imagino tan cerca de mi que el olor de tu piel parece mi perfume, que tus manos parecen las mías, que tu aliento me roba gotas de sed.
Y es que a veces, no se porqué recuerdo ese momento que nunca ha sido, en un oscuro bar, tu y yo hablándonos bajito como si estuviéramos haciendo el amor; y después perdiéndonos entre el asfalto, entre las velas, entre las horas.

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