6.1.04

Donde van a morir nuestros besos

Hice el camino de ida igual que quien regresa a ningún lugar, con tu nombre escrito en mi pasaporte.
Después tus ojos de gato, tus manos, el licor de la pasión bebido a tragos largos, una cajita con cenizas de desesperanza, sueños rotos engendrados una noche de domingo, y el veneno de la nostalgia en la punta de tu lengua.
Y de nuevo chocamos como dos cometas incendiados. Nos amamos aullando, asustados y furiosos como animales ciegos; con la piel sobre cristales astillados. Nos amamos en la frontera del lugar donde van a morir nuestros besos, tejiendo el material de una nueva despedida.

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