2.11.03

Partido de dobles. De silencio contra fuego.

Cuando uno se queda solo como el viajero sin patria, y los fantasmas se vuelven tan cotidianos que pierden hasta el nombre, es hora de cierre.
Con la sensación de que cada palabra que empleo es un objeto sin vida, sin significado, con el sentimiento de que cada frase es una piedra inmóvil, sin dirección alguna; así desde hace un tiempo. Tratando de flotar, de no ahogarme cuando llegan olas.
Cuando llamo a la puerta y nadie contesta, cuando la hoja en blanco solo logra teñirse de tinta emborronada, quizás sea el momento de quemarlo todo.

Quizás deba irme. Prender fuego a cada día volcánico...

Dejo algo que no pudo ser. Un domingo de disparos sin respuesta.

Te pienso

Te pienso dormido. Como si te hubieran fusilado, sin brazos ni piernas, sin mirada, con la cabeza arrepentida sobre mi pecho y las manos rendidas meciéndose al compás de mi respiración.

Te pienso trazando líneas en mi vientre con tu aliento. Trazando líneas de sueños lejos de esta cama y de mí.

Y es entonces cuando me habita el deseo. Quisiera beberte, tragarte entero y darte a luz; como si siempre hubieses sido mío.

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