30.11.03

Desesperanza

Estaba cansada de esperar a que sonara el timbre; nadie iba a visitarla.
Una mañana de pura rebeldía arrancó el maldito aparato y dejó muda su puerta.
Poco después murió de desesperanza, con el corazón totalmente deshabitado.


fotografía de carqueja del monte

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