18.10.03

Cenizas

Su voz en la madrugada:
- Te extraño
Algo crujió dentro de mí, se resquebrajó la estructura.
- De veras que te extraño
Cedió el techo y la lluvia comenzó a caer helada, como agujas muy finas taladrándome la piel.
- ¿Qué puedo hacer?
Todo en pedazos, tocando el cielo y el infierno. Como en una falsa primavera, los pies descalzos sobre miles de flores secas.
Y lágrimas, y sangre y confusión.
Y es que a veces las palabras son tan peligrosas como las balas, y su eco queda como un residuo difícil de borrar en la memoria.


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