5.10.03

Carta urgente escondida en un cajón

Te diré la verdad, hay días en que puedo vivir sin ti, días en que prefiero no escuchar. Otros días no sé qué hacer con tanta ausencia y tanta distancia, las horas se me caen de las manos y se hacen añicos contra el suelo.
Sabes que me hice daño por andar descalza, y ya no puedo quitarme la piel. Sabes que me sacaron el corazón a mordiscos, y al pedacito que quedó le esta costando reponerse del miedo.
No sé si sabrás que a veces ni siquiera quiero quererte. Pero otras veces, como hoy, solo quisiera ser parte de tu cuerpo, y de tu alma, encajarme en tu espalda como una pieza de tu rompecabezas y amanecer ahí al lado de tu piel; que escucharas mi silencio, que me cantaras la melodía de tu respiración, y nos acariciásemos, como si afuera no quedase ni un resquicio de cosas importantes, curados de los desastres cotidianos.

fotografía de Ben-Arieh

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