8.9.03

De pronto apareces

Vuelves y revuelves mi vida. Llegas a mi sediento, aún con la resaca que te dejó mi piel. Te confiesas.
Es justo ese el momento en que ni las paredes se mantienen indiferentes a tu voz, y de pronto recuerdo como era el sonido de tu lengua chocando con la mía, cómo era el olor de tu cuerpo de agua y maíz. Recuerdo cómo simplemente tus pasos, abrían mis alas y disparaban mi corazón en una carrera sin control.
Y soy consciente de que volveré a beber tu veneno, a cegarme; volveré a lanzarme al vacío hasta que sueltes mi mano. Sacaremos las uñas como gatos, y nos amaremos de nuevo como dos caracoles, como dos enredaderas. Después cuando el cielo estalle en malvas y violetas, tu te alejarás con tu andar ondulante y un cigarrillo en los labios; y yo me dormiré con la piel sonriente, el corazón húmedo y la firma de tu lengua en algún recodo secreto. Mientras la ciudad gira, gira...

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