16.8.03

Vas regresando

A veces te pusiste triste, tan triste que te olvidaste de hablar. A veces saliste huyendo, me ignoraste, borraste la palabra cielo de tu boca. A veces sabías bucear, pero se te olvidaba cómo regresar a la superficie, donde te esperaban el sol y las flores.
A veces no supiste ni mi nombre, ni el nombre de tu risa, ni como se pronunciaba el verbo cantar. A veces nadie pudo tocarte, nadie pudo pintar tu mirada, nadie pudo quitarte los zapatos de caminar cementerios.
A veces mirabas y el mundo era feo; aún así tus ojos lo captaron hermosos pintándolo inmortal y brillante, tus manos escribieron el alma como no se puede describir.
Sé que se perdió algo en tu camino, o quizás nunca lo tuvimos, pero me gusta jugar a pensar que podría susurrarte, buscando tu sombra a través de un catalejo instalado en mi ventana, siguiendo tus palabras, mirando las postales que nunca me escribirás.
Me gusta tu camino de regreso a pesar de que no llegue a mi jardín, que caces paisajes, que tejas versos. Me gusta tu retorno del filo de una lágrima aunque nada tenga que ver con los cordones de mi boca. Me gusta, sin preguntarme si es mentira o verdad.

Para el enigma, el poeta. Para el cazador de imágenes.

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