20.8.03

Percepción

Creo que todo es cuestión de percepción; puede ser que no exista el fracaso entre nosotros, sino simplemente diferencias en el modo de ver las cosas.
Te adjudiqué el papel protagonista sin preguntarte, y mientras que yo te veía como el inventor de todas las palabras de amor que había en el mundo, tu hacías crucigramas. Cuando creí que abrazabas mis sábanas y que tus deseos se habían mudado a mi colchón, tu tomabas medidas.
Paseaba por la calle bajo un arco de palmeras y rosas, qué tontería, la magia no existe, no se doblaban por mí, era el viento recorriendo la ciudad.
No me concediste un par de alas, me elevabas para que descubriera la amplitud del horizonte naranja.
Así que cuando te creí pronunciando un “que sé yo”, realmente decías no. Y cuando yo dije “para siempre” tu escuchaste “sábado en la noche”.
Ahora que comprendo las diferencias, me adapto al hecho de que hasta los horarios tengamos cambiados y no coincidamos ni en lo que dice el reloj. Por eso no te extrañe si por las noches me siento con el pelo suelto a prender cigarros, en vez de olvidar el día sobre mi colchón. No será extraño si tu ves hermoso mi insomnio, mientras que para mí se dibuje como una pesadilla.
Tan común como encontrarnos y al abrir la boca nuestras lenguas digan “adiós” en vez de fabricar un “buenos días”.


No hay comentarios: