27.8.03

Palabras

A veces estoy dormida, con los ojos como cegados. Entonces llegas tú y me susurras unas cuantas palabras, tan bien construidas que parece que las hubieras confeccionado a medida.
Es entonces que me entran ganas de ser tu piel y me siento como una fruta a punto de estallar de pura primavera.
Acaríciame una y mil veces; mis oídos te esperan. Desnudos.

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