26.8.03

Amenaza lluvia

El día se ha ido torciendo poco a poco, como el tronco de un árbol centenario, apresado por la terca enredadera de mi soledad. Hoy el espejo me ha devuelto la imagen nítida de los nombres que perdí dibujados en la pupila.
Amenaza lluvia.
Llegan noticias del otro lado del océano: Él no tiene corazón. Debería ser algo bueno, un motivo que me ayudara a borrar su nombre de mi frente. En vez de eso, mi alma se empeña en pedir a gritos una caricia, y mi nombre susurrado al oído.
Y es que cuando la piel pide que la cubran de acertijos de saliva, y el corazón una caricia de plumas, las cosas se complican, y comienza la tormenta.
Amenaza lluvia, puedo sentirlo en la piel.

Hoy solo queda la compañía de una vela, una copa de vino y una canción ¿Alguien llegará a decirme cosas así?... pero de veras.



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