31.8.03

Partido de dobles. De velas y sensualidad...

De quimera, noche y vos

Estropeo la imposibilidad de las distancias.
Entiendo que la noche es cómplice...
Tu insomnio ya forma parte de mis sueños.
Y así me quedo.
Junto a la llama de una vela púrpura
que atestigua como tus palabras
se desparraman sobre mi pecho.
Incienso infinito que mortifica el hastío,
calma la sed de las horas,
y como vertiginosa daga
abre un tajo
sobre el ancho mar que nos separa.
Tu perfume lo trae el viento,
y es que ya voy por afuera,
sólo la luna sabe de ese andar.
Estás despierta;
imagino tus piernas,
que me envuelven como serpientes de seda,
y me entrego a tu húmedo valle.
Quedo a merced de tu instinto.
Tus manos dibujan el minuto después...
y habrá momentos
para saberte de madrugada
y ser la ondulación
de un tiempo que espera.
Una quimera que brilla incesante
cuando el sol ya se asoma,
cuando las palabras se agotan,
cuando ya,
cierro los ojos.

(Marcelo Neyra)


La hora de las velas

Llega la hora de las velas, esa hora en la que mi silencio se siente de pronto acompañado.
Es imaginar tus velas encendidas, iluminando la misma luna en un intercambio de palabras adormecidas; tus ojos en mis letras, mis ojos en las tuyas, como un promiscuo juego en el que quedan enlazados tus sueños y los míos.
Enciendo un cigarro despacio y suelto el humo acariciándolo con mi lengua, paso las pupilas sobre el terciopelo de tus versos, y mi piel irremediablemente te sueña, o sueña el enigma de tu voz, estrellas y dagas, acertijos en tu espalda, preguntas en tu pecho.
Me acomodo un poco mas entre las frases que tejes como redes, que a veces me hacen sentir como gata, ronroneando sobre cojines de pluma; o me llenan con el embate de la vida en su estado puro. Que no me dejan nunca indiferente, y me hacen desear.
Deseo ser palabra fabricada por ti, deseo ser saliva y estar viva, deseo ser cuchillo y espejo, deseo ser interrogación y respuesta.
Después, irremediablemente me mezo en el columpio del mar que nos separa y el volcán que me define. Y me dejo llevar, como la espuma de una ola rota...

(Febe)


Para el próximo post queda pendiente el siguiente partido de dobles- Él lanza el reto- ella lo acepta-.

"Todos los poemas llevan un lobo dentro, todos menos uno, el más hermoso de todos:
Ella danza desnuda en un círculo de fuego
y encogiéndose de hombros
recibe el desafío."
(Jim Morrison)

30.8.03

No te preocupes

No te preocupes por mí si hay noches en que me ves triste y sangrando, o me encuentras empapada en lluvia, desnuda, sin abrigo.
No te preocupes. Es tan solo que estoy hecha de fuego, de semilla de volcanes, y a veces me retuerzo como una leona atrapada, o grito como grita la tierra cuarteada anunciando su sed, su necesidad de agua.
No te preocupes. Es que tengo una piel teñida de nombres y fechas que algunas noches me asaltan; y tengo unos pechos como gatos que piden caricias y sacan sus uñas arañándome el corazón. Y a veces necesito compañía, o silencio, soledad, batallas... Que sé yo, cada hora me reclama cualquier cosa.
No te preocupes si me ves como una barca peleando con las olas. Es que estoy despierta y viva.

29.8.03

Ganas de gritar

Quiero que sepas que yo lo sé. Sé que todo es mentira.
Quiero que sepas que nunca más pronunciaré tu nombre, no cantaré tus canciones.
Esta es la última noche que lleva tu huella.
Ya sólo me quedan las ganas de gritar...

El grito, de Edvard Munch

Y gracias Marcelo por hacer magia con mis cosas y compensar lo feo...


Noche asesina

Ávidos labios
Relativa dimensión
Solo un roce un susurro
Y el cuchillo de tu lengua
En viaje sin retorno
Deslizándose en mi boca
Directo hacia el corazón

(c) febe

27.8.03

Palabras

A veces estoy dormida, con los ojos como cegados. Entonces llegas tú y me susurras unas cuantas palabras, tan bien construidas que parece que las hubieras confeccionado a medida.
Es entonces que me entran ganas de ser tu piel y me siento como una fruta a punto de estallar de pura primavera.
Acaríciame una y mil veces; mis oídos te esperan. Desnudos.

26.8.03

Amenaza lluvia

El día se ha ido torciendo poco a poco, como el tronco de un árbol centenario, apresado por la terca enredadera de mi soledad. Hoy el espejo me ha devuelto la imagen nítida de los nombres que perdí dibujados en la pupila.
Amenaza lluvia.
Llegan noticias del otro lado del océano: Él no tiene corazón. Debería ser algo bueno, un motivo que me ayudara a borrar su nombre de mi frente. En vez de eso, mi alma se empeña en pedir a gritos una caricia, y mi nombre susurrado al oído.
Y es que cuando la piel pide que la cubran de acertijos de saliva, y el corazón una caricia de plumas, las cosas se complican, y comienza la tormenta.
Amenaza lluvia, puedo sentirlo en la piel.

Hoy solo queda la compañía de una vela, una copa de vino y una canción ¿Alguien llegará a decirme cosas así?... pero de veras.



25.8.03

Cinco de la mañana, sigo despierta, como un faro en la tormenta. Despierta y, después de todo, viva.
Sobrevivo a pesar de haber tenido tu cuerpo grande sobre mí, después de habernos creado y recreado, vistiéndonos de piel durante horas infinitas; después de habernos bebido.
Continúo viva a pesar de tus ojos oscuros como el miedo, de tus palabras como libros que nunca leí; a pesar de tus pasos por mi pasillo, de tus respuestas en mi pecho.
Cinco de la mañana, sigo sin ti, como una playa desierta. Desierta y, después de todo, viva.

Fotografia de Ben-Arieh

24.8.03

Partido de dobles

Cinco horas de diferencia, madrugada, unas velas encendidas, y el océano como testigo en un partido de dobles entre dos locos que se lanzan palabras.

Fulgor

Quiebra tu dulce suspiro.
Me alejo de la puerta para no ver el sol,
me has mostrado tu luz
y con eso basta.

Escupe!
las espuelas que rasguñan a tus palabras,
después frótate en mí.
Hazlo sin prisa y sin cuidado,
al menos por esta vez,
tómame!

Dibuja tus acertijos en mi pecho
que no hay tiempos ni distancias.
Que tu boca exhale ese murmullo desertor
que ya es grito!
Que el mundo
parpadea y se desorienta,
que la cordura es un invento represor.

Canta un vez más
esa poesía que está por venir.
Encandila a esos seres que se disfrazan de poetas
y se ocultan detrás de sus redes mórbidas de palabras.

Dame de tu saliva,
dame de esa agua que enjuaga mi alma,
es hora de abrasar la llama
que nadie se atreve a encender.

(Marcelo Neyra)


Inventemos el fuego

Olvida la ciudad
Y las palabras
Entra sin llamar
Bórrame el carmín
Lame mi lengua
Desnúdame
Desnudo
Quítame hasta la piel
No pronuncies tu nombre
Escríbelo en mi espalda
Arráncame gemidos
Inventemos el fuego
Por instinto
Sin mas intención
Que ser mecha
Y arder
Hasta consumirnos

(Febe)

23.8.03

Noche de sábado

Camino despacio por las calles dormidas, camino, o eso me parece.
Retumba un sonido de metralla. Tá tá tá tá tá. Los tacones de mis botas en dirección a ningún lugar.
Corro, no camino.
Tá tá tá tá tá corro sin huir, llena de vida.
La ciudad está en llamas, y me llama.

Me estás moviendo el piso interior, las poesías. Y tu lo sabes...

22.8.03

Muda

Hoy no hay nada que decir. Salgo de viaje, fuera del lugar donde habita mi olvido, fuera de mí, fuera de mis sueños.
La luna me tiene amordazada, los nombres y los colores me cerraron los ojos.
Lo que soy, lo que no fuí, lo que no pude dar y aquello que me dieron se anudan a mi corazón como perros y collares.
Estoy muda.
Lo siento.

21.8.03

Urticaria almática

La belleza hay veces que llega y nos asalta, nos sorprende. Caminas por la calle, subida en tus zapatos de nostalgia, pensando en las palabras que quieres escuchar y que una boca ajena te susurra.
Paras, miras afuera, sales del interior del abrigo de luna que te arropa, y ahí aparece; pintada en una pared, sobre un papel arrugado, impresa en el cristal más cercano.
Descubro a Marxelo, que desde la otra orilla me arroja puñados de belleza haciéndome despertar del letargo; por sorpresa, sin avisar que aún existían cajitas sorpresa. Hoy Marxelo tiene urticaria almática, mañana ¿Con qué palabra me despertará?



Urticaria Almática

llevo urticaria almática
quizás nadie lo note
camino sobre el alquitrán caliente,
que se obstina en ser chicle
mis pasos se adelantan,
mi cuerpo se queda atrás
y en el medio yo.
rojo. estás de frente.
amarillo. esquivo la señal.
verde. me atropellás
tu mirada me asalta
me pega
me calma
me hace sangrar
me deja vivo


20.8.03

Percepción

Creo que todo es cuestión de percepción; puede ser que no exista el fracaso entre nosotros, sino simplemente diferencias en el modo de ver las cosas.
Te adjudiqué el papel protagonista sin preguntarte, y mientras que yo te veía como el inventor de todas las palabras de amor que había en el mundo, tu hacías crucigramas. Cuando creí que abrazabas mis sábanas y que tus deseos se habían mudado a mi colchón, tu tomabas medidas.
Paseaba por la calle bajo un arco de palmeras y rosas, qué tontería, la magia no existe, no se doblaban por mí, era el viento recorriendo la ciudad.
No me concediste un par de alas, me elevabas para que descubriera la amplitud del horizonte naranja.
Así que cuando te creí pronunciando un “que sé yo”, realmente decías no. Y cuando yo dije “para siempre” tu escuchaste “sábado en la noche”.
Ahora que comprendo las diferencias, me adapto al hecho de que hasta los horarios tengamos cambiados y no coincidamos ni en lo que dice el reloj. Por eso no te extrañe si por las noches me siento con el pelo suelto a prender cigarros, en vez de olvidar el día sobre mi colchón. No será extraño si tu ves hermoso mi insomnio, mientras que para mí se dibuje como una pesadilla.
Tan común como encontrarnos y al abrir la boca nuestras lenguas digan “adiós” en vez de fabricar un “buenos días”.


Hubo veces

Hubo veces en las que fuiste mi palabra de verdad.
Hubo veces en las que confundí la lucha con nuestro amor.
Hubo veces en las que tu fuiste mi consigna, mi lucha, mi revolución.
A veces me equivoqué, o estuve en lo cierto.
A veces fueron las canciones...


19.8.03

Cartas

Desde mi ventana suelo escribirte cartas. Es lo mismo si el día está nublado o si sale el sol; cada día te escribo cartas. Es el único modo que conozco para aliviar este peso que cayó sobre mis espaldas, secar cada lágrima, despedirme de ti. Escribo cartas que sé que no leerás porque no te interesan, escribo cartas llenas de mentiras porque sé que no vas a leerlas, y por eso digo: mi amor voy a olvidarte, hoy ha salido el sol, veo una calle. Si tu las leyeras te diría la verdad, te diría: vuelve, te diría lágrima, te diría cementerio, te diría mi amor no se como olvidarte, nunca me enseñaste cómo.
Cada noche te escribo una carta, una diferente cada día, sin comprender lo que sucede, te escribo. Sin saber quien eres, sin reconocerte. Te escribo.

Tambien hoy leo a Rilke escribiendo sobre la tristeza.

Carta Nº VIII

17.8.03

Colores

Hablamos de colores, colores de los que estamos fabricados. Salieron mil tonalidades, arcoiris de personalidades y sentimientos.
Me describí de mente amarilla, ojos verdes que filtran azules para enfriar mi sangre, negro y violeta en las noches, y rojo en el amor.
Pero hay días que soy verde; junto a ti me siento del mismo color de la tierra. Hay quien me hace sentir gris, como el filo de un cuchillo, y hay momentos de un blanco azulado igual a los témpanos de hielo. Cuando regreso soy malva, en comunión con mi cielo, ese que añoro. Cuando me marcho soy transparente, invisible.
Debido a mi daltonismo reinterpreto los colores, incapaz de distinguirlos y darles un nombre del todo correcto. Por eso Hu es del color del humo, EL es rojo y negro, S es azul de madrugada, el cazador color puesta de sol, C caramelo y oro... y tantos otros colores en mi vida...
Quizás ellos se vean de otro color, o los demás me coloreen de modo diferente.
Y tú ¿De qué color me sientes?

16.8.03

Vas regresando

A veces te pusiste triste, tan triste que te olvidaste de hablar. A veces saliste huyendo, me ignoraste, borraste la palabra cielo de tu boca. A veces sabías bucear, pero se te olvidaba cómo regresar a la superficie, donde te esperaban el sol y las flores.
A veces no supiste ni mi nombre, ni el nombre de tu risa, ni como se pronunciaba el verbo cantar. A veces nadie pudo tocarte, nadie pudo pintar tu mirada, nadie pudo quitarte los zapatos de caminar cementerios.
A veces mirabas y el mundo era feo; aún así tus ojos lo captaron hermosos pintándolo inmortal y brillante, tus manos escribieron el alma como no se puede describir.
Sé que se perdió algo en tu camino, o quizás nunca lo tuvimos, pero me gusta jugar a pensar que podría susurrarte, buscando tu sombra a través de un catalejo instalado en mi ventana, siguiendo tus palabras, mirando las postales que nunca me escribirás.
Me gusta tu camino de regreso a pesar de que no llegue a mi jardín, que caces paisajes, que tejas versos. Me gusta tu retorno del filo de una lágrima aunque nada tenga que ver con los cordones de mi boca. Me gusta, sin preguntarme si es mentira o verdad.

Para el enigma, el poeta. Para el cazador de imágenes.

15.8.03

Momento equivocado

lágrimas negras

Te encontré en el momento equivocado, y como no lo sabía, me alegré de haberte encontrado.
- Qué corto aquel tiempo de sueños a tu lado.-
Pero ahora, mi amor, arreglado el error, qué largos los segundos que caen sobre mí como años.
Qué largo el tiempo sin ti.
Qué vacío, qué extraño.


14.8.03

De cómo olvidarte

Dame dos semanas, amor, y terminaré con este invierno; dejaré paso al otoño; todas las estaciones cambiadas de sitio en mi año.
Espero que el invierno pueda ser corto, diez o quince días a lo sumo.
Para lograrlo debo guardar en pequeñas cajitas doradas todo este hielo que me cubre, y los copos de nieve hechos de frasecitas y palabras como “amor de mi vida”, “buenas noches”, “saxofón” o “tango”. Secaré la lluvia que sale de mis ojos y me moja el vestido encharcándome las rodillas. Con un cazamariposas iré apartando las nubes de tormenta de tu voz y tus brazos. Me mudaré a un faro para compensar los días oscuros, y talaré los árboles de ternura y admiración que dejaste crecer delante de mi casa.
Entonces comenzare a deshelarme, alimentaré mis dudas, daré de comer a tu silencio, inventaré tus defectos hasta creérmelos igual que se cree en las hadas; pintaré las paredes con todas las fechas que tejen tu huida. Y comenzaré a odiarte amor.
Tendré que quererte tan poco que las flores se marchiten a mi paso y los niños lloren asustados. Te amaré tan poquito, amor, que las palomas huirán de las ciudades, y los perros aullarán inquietos por las noches.
Voy a tener que odiarte, mi amor, con toda mi tristeza, para poder acabar con este invierno que me está partiendo los huesos; tan hecho como está del material de tu olvido.
Entonces me sentaré tranquila, limpia de ti, vacía, sin tu peso sobre mi alma, a recibir el otoño. Veré caer inmóvil, libre de ti, las hojas del calendario.

Quiero volver a casa

Una vez escribiste: “Cuando nuestros nombres dejen de ser recordados, dejen de ser repetidos, entonces ya no habrá nada entre nosotros.” Es por eso que mi boca es la copa que contiene tu nombre, liberándolo en voz baja, recordándolo, reconstruyéndolo, pronunciándolo como si fuera la primera vez. Y creo que pronto tendré que dejar de hacerlo, porque tu nombre me sangra y me borra, como el camino que desaparece bajo la nevada.
Y yo, mi amor, necesito volver a casa, encontrarme, recuperar la mirada.
Quiero volver a casa.
Quiero sentir la sensación de haber llegado, de que ya no hay que correr ni esconderse.
Quiero llegar a casa de nuevo, arroparme entre unos brazos, respirar un aliento. Y no es que te extrañe. Es mas difícil; me extraño. Extraño mi mano derecha que te acariciaba, arraigada en tu piel como la primavera arraiga en los bosques; extraño mis ojos al anochecer, colgando de la línea del horizonte esperando verte llegar sudoroso y alegre; extraño mi pelo, enredado en tus dedos como una madeja de hilos.
Me extraño. Noto mi ausencia hasta cuando me duermo, con las farolas pegadas a la piel, alumbrando los retazos cansados que escondo entre las sábanas. Es esta ausencia mía que cuando regreso parece que me estoy marchando; olvido encender la luz y a cada paso me duermo. Es la droga, dormir para no sentir que no estoy, que aún no he llegado, que la casa está vacía e incompleta.
No es que me faltes, amor; es que me falto, que me he perdido, que estoy lejos, en algún lugar dibujando nubes y susurrando tu nombre.

12.8.03

Palabras

Aprender, una sorpresa como una mariposa saliendo de un ovillo de seda. Aprender. Como hoy aprendí.
Aprender que las palabras no valen, que son un amante infiel y traicionero, y a pesar de que yo las ame ellas me barrerán en el olvido, me borraran como el tiempo borra los colores, se reirán de mi. Así como tu me has amado, acariciando mis oídos con grandes palabras, palabras enormes como torres, como trasatlánticos, como continentes; palabras grandiosas como palacios milenarios, palabras brillantes como el sol estallando en la línea del horizonte. Pero tu amor era un amor de palabras, un amor hueco, un amor de decorado de teatro; ese amor tan grande, qué pequeño, amor.
Porque hoy comprendí que decir te amo es lo mismo que decir manantial, no por nombrarlo apagarás tu sed; decir “vivo en ti” es como decir alas, no por eso te elevarás del suelo. No conocí a nadie que por decir muerte cayera fulminado como un árbol talado; no creo que exista la palabra que me quite el hambre o que acabe con el frío cuando nieva en la ciudad.
Dices muy bien el amor, pero sólo son palabras que caen como cae el telón en los teatros, y entonces queda el silencio, y tras el silencio la vida; es entonces cuando hay que hacer.
Te voy a hacer el amor de un modo en que nadie te lo hizo antes; te voy a hacer el amor con silencio, te lo haré olvidándote cada día un poco, borrando tu nombre de mi lengua, no recordaré a qué saben tus dedos o tu aliento. Te voy a hacer tanto el amor que llegará un momento en que no recuerde quien eres, igual que los muertos olvidan sus nombres. Entonces tus palabras no podrán tocarme y comenzarás a vivir, lo prometo, a respirar sin decir aire, a dolerte, sin decir herida, a llorar sin decir lágrima, a sentir la música sin tener que cantarla. Vas a vivir, vas a hacerlo cada día; mudo y sorprendido.


11.8.03

Inventario

Quien me conoce sabe que, para mí, hoy es un día para hacer recuento y reflexionar sobre todo lo que hice y lo que no.
Hoy toca inventario, así que mi recomendación:
La lluvia de estrellas de esta noche.


10.8.03

Recuerdo

No sé porqué hoy me he acordado de él. No hace ni mucho ni poco que nos separamos, pero a veces creo que han pasado cien años desde que comenzó a olvidarme. Otras veces se me olvida que ya no nos queremos y un “mi amor” se me queda prendido de la lengua como quien se queda frenado en seco al borde de un acantilado.
Hoy me acordé de él. Y recordé que tenía un cuerpo enorme y nervioso de piel de caña de azúcar, recordé sus manos grandes, ásperas, hechas de tierra; sus pies hechos de camino, su pelo negro, sus palabras acertadas y su risa de niño sin maldad.
No se porqué fue que recordé su boca y su lengua, hechas de tamal y agua, sus besos grandes, sus besos diminutos como de artesano. Me besaba con cuidado acariciando mis labios, como dándome de beber, con los ojos entornados, esos ojos de gato que nunca cerraba.
De pronto recordé el miedo que daban esos besos de manantial, y su cuerpo enorme sobre el mío, su piel de miel acariciando la mía. Qué miedo daban sus palabras, sus razones, su modo de querer. Qué miedo daba no tener todo aquello; y ya ves, perdí un trocito en el intento pero continúo caminando, sin tus besos chiquitos. Ya te puedo recordar sin sentir ese miedo a no tenerte más.
Tal vez me haya curado.

9.8.03

En el camino

Mi verano
Verano en la ciudad, colores nuevos, luz cegadora, gente menos apresurada, niños y abuelos al sol, ropa blanca, sudor, besos, pájaros y bichitos en el césped. Agosto derritiendo la retina.

Invierno en la ciudad; humedad y lluvias torrenciales, el verde de los parques a punto de explotar de puro placer, gentes apresuradas, paraguas, ese calor moderado que adormece, playas de invierno alegres llenas de gente. Agosto soñando con el verano de diciembre.

Tu y yo. Mis lugares. Siempre en los opuestos.

Siempre en el camino.
Tu invierno

8.8.03

La libertad

La vida mas extraña que jamás conocí. Mis días son una montaña rusa, una caja sorpresa. Hoy mi día fue un día como de umbral, como la entrada a una cueva; aunque no sé muy bien si entro o salgo, pero se veía luz.
Hoy tuve noticias de Hu, a pesar de que no estoy muy segura de que fuera él. La semilla de la duda acaba de caer a mis pies, y ya la conozco, es una planta que germina pronto, y una vez que echa sus raíces, talarla resulta casi imposible.
No sé si fue ese viso de duda, o los apuntes de alguien charlando en algún lugar; pero una idea me ronda la cabeza, una idea nueva, casi un sentimiento. Te estoy queriendo de un modo incorrecto; lo sé porque descubro cosas feas de mí, cosas que me asustan. Así que he comenzado a pensar que no te voy a querer menos, sino que te voy a querer mejor; de un modo menos insistente, mas libre, mas hermoso. No te voy a llorar ni voy a extrañarte, voy a sentirte libre y a darme la libertad. O al menos a intentarlo.
Mi tren sale ahora, si quieres tomarlo siempre tendrás un hueco; pero no voy a seguir a remolque de tus pasos; yo sufro en el arrastre y tus pasos se hacen mas pesados por el lastre.

Yo te quiero libre.



6.8.03

Cierre

Cierre.
Hoy la muerte ha venido a visitarme, una muerte cruel y sarcástica.
Traía una carta. Me ha cortado el pelo, me ha arrancado los ojos y después me ha sacado el corazón a mordiscos.
Así no puedo seguir.
Cuando nada queda, solo es eso, NADA.
Cuando algo se hace añicos ya no puede recomponerse.
Yo solo soy infinidad de trocitos deshechos.

Siempre para ti. Aunque te dé igual. Desde el olvido. Tuya.

"Soy mi cuerpo"

5.8.03

Tristeza

La conocí hace un año, se llamaba tristeza. Su belleza era extraña, de estrella de cine mudo, con unos ojos profundos como dos agujeros negros. No lloraba ni reía, fabricaba silencios ensordecedores y tejía noches de luto.
Padecía insomnio, se mordía las uñas, peinaba arena de playa con la mirada y cubría su piel blanca de papel de seda porque le tenía alergia al sol.
Se llamaba tristeza y no recordaba quién le había puesto ese nombre, anclada en el recuerdo de aquello que nunca sucedió.
Un día me mostró su bolso, en él guardaba el resumen de sus días destrozados, una o dos direcciones a las que un día envió una carta, y a las cuales se sentía incapaz de acudir; la foto de un amigo desaparecido entre las brumas de un mar de dudas, una cajita de odio y de preguntas sin respuesta, el cordón umbilical de un bebe asesino, un saxofón sin boquilla, un manto hecho de fiebre y dos nombres de hombre que pronunciados deprisa sonaban como la palabra dolor.
A veces me visita. Sigue coleccionando jirones y causas perdidas. Sus últimas adquisiciones fueron un paraguas sin lluvia y una revolución olvidada.
Trato de no mirarla a los ojos. Me asusta llegar a comprenderla y que se quede a cenar.



4.8.03

Día de perros

Ecuación errónea, no salen las cuentas. La rabia de bala sin control se apodera de mi interior y me obliga a masticar truenos.
No salen las cuentas. Aparece EL; máximo exponente y después de multiplicar mi velocidad por mil, me corta el combustible, y ¡zas! Parada en seco. EL siempre es mas, yo reiteradamente menos.
Y a eso le sumamos las cero noticias de Hu, y mi cerebro cantando la canción de “podemos aprender a vivir sin él”, mientras mi cuerpo grita por los poros su urgencia.
Siguen restando y dividiendo el cazador de imágenes y S. Uno simplemente se puso unas gafas que levantan muros, me volvió invisible; el otro llega tratando de arañar mi corazón con su sonrisa, toma lo que quiere de mi vida y se evapora; es una nube de tormenta, rápida y eficaz.
El diablo amenaza y se acerca a mi casa, me ofrece bombones envenenados tratando que los coma a la fuerza, así que me veo obligada a calzarme las botas y correr, correr...
Hoy nada me cuadra, todo desencaja a la perfección.
Así que “el perro” vuelve a acomodarse a los pies de mi cama, bebe tequila, me agarra por la nuca, me lame los labios y después se ríe de mi sombra.

3.8.03

Mi mami

Está hecha de miga de pan recién horneado y de rosquillas del santo. Igual te cura una herida con tiritas mágicas, que adivina lo que comiste tocándote la cabeza; ella sabe trucos de magia.
A veces se rompe y a veces tiene miedo, así que me obliga a hacerme mayor para tratar de lanzarle un salvavidas, aunque yo no quisiera dejar de ser una niña, para así no tener que conocer sus lados oscuros y que ella no descubriera los míos.
A veces a ella le abruman nuestros desencuentros, y aún se pregunta de dónde salió ese afán absurdo y loco que tengo por el otro lado del océano y por enamorarme de quien menos me conviene; tendré que decirle algún día que ella fue quien me enseñó a soñar y a pensar que los imposibles podían lograrse.
Tiene París en la mirada y un rompecabezas en el corazón.
A días es mi pelea, otros mi colchón.
Nos perdemos a veces, otras nos encontramos. Pero por el camino nunca se nos olvida querernos.
... Y hoy es su cumpleaños.
Felicidades mami.


2.8.03

Un lugar

Hay un lugar en el mundo muy pequeño, y tan hermoso que te dan ganas de llorar; su paisaje teñido de verde, su cielo teñido de malva al amanecer, sus nubes de tormenta, furiosas, sus volcanes adormilados, sus gentes de agua y maíz, te atrapan y te transforman y ya nunca vuelves a ser quien eras.
Hay un lugar en el mundo donde reside un trocito de mi alma, un lugar con el que sueño a menudo.
Hace ya tres días que me ronda el aroma de aquel lugar, con su tierra seca o mojada, con sus árboles de mango, con su pequeño horizonte y con sus pasos.
Hay un lugar donde creo que no se acuerdan de mí, por donde vago olvidada cantando canciones de tierra.
Hay un lugar donde aún existe gente de veras, que cree en la verdad y lucha por ella.
Y también estas tu. Y te sé marchando sobre las calles, y diciendo palabras pequeñas con significados grandes, tocando la realidad con la punta de los dedos, fabricando la esperanza, con tu difícil trabajo de forjador de futuro.
Hay un lugar, y también estas tú. A ninguno de los dos puedo dejar de recordaros y admiraros. A ninguno.

1.8.03

Haja o que houver

Me duermo, los ojos caen cansados de mirar el mundo que no para de dar vueltas en torno a mi cerebro abrumado. El calor me acaricia y me acompaña, escucho tu voz, debo estar soñando, ¿me acaricias el pelo? ¿Me cantas una canción?. Estoy al filo del olvido, soy una sala de embarque desolada.
Acúname en tus brazos.
No me dejes dormir sola hoy, tómame de la mano como el ancla que se burla de las derivas. Regálame las ganas de volver.
Ven en el viento, vuela. Es duro mecerse sobre el columpio del sueño sin saber porqué tu no lo empujas, es triste despertar sin poder acurrucarme en el almizcle de tu piel.
Me duermo. Ven a dormir conmigo, ya no estés lejos nunca mas.
Dame los buenos días.

"Haja o que houver".