12.7.03

With or without

Hay gente que tiene las ideas muy claras, que sabe, llegado el momento, distinguir las tonalidades que se acercan al negro o al blanco; y elige.
Mirar cada día tras unas gafas de colores hace que me complique demasiado a la hora de la verdad; eso y quizás mi daltonismo.
Así que no sé si quisiera estar delante o detrás de una bala, si apretar el gatillo o recibir el golpe. No logro elegir si fingir no amarte o convencerme de que no me amas.
Puede que todo sea lo mismo, y que las grandes preguntas sean hijas de una misma respuesta. Puede que sea lo mismo contigo o sin ti. Puede que la primavera solo sea un hermoso espejismo creado para hacer mas llevadero el invierno.


Comalapa. (De "Otros lugares")

Es hora de cambios, tu, como siempre no te habrás dado cuenta; hace mas de dos años que comencé a ¿conocerte?, un año desde que el mapa se dobló hasta que pude besar tus labios.
Y fíjate, que quizás ahora comience a darme cuenta de que el momento del amor fue el preciso momento en que dejaste de amarme. Eso daría sentido a tus gestos y tus palabras. Aún así prefiero no creerlo, es mas dañino pensar que nunca me has querido, que imaginar que has crecido y ya no entro en tus planes.
Y a pesar de todo, hasta el día de hoy, te he querido con locura; con esa locura amarga de dar la vida por ti y esperar tus cuchilladas antes de no esperar nada. Hasta el día de hoy; porque hoy dimito de quererte.
No me siento derrotada, me siento defraudada; porque creo que nunca vas a saber el modo en que te amé, nunca has sabido de lo que soy capaz, nunca has valorado mi lealtad; y cuando hablo de lealtad no hablo de nosotros, hablo de ellos, de un pueblo y un proyecto.
Ahora comprendo que para ti siempre he sido demasiado:
Demasiado extranjera
Demasiado lejana
Demasiado comprensiva
Demasiado receptiva
Demasiado imperfecta
Demasiado inútil
Mal maestro encontré, que me enseñó a amar una tierra, a comprender unos motivos, a querer defenderlo, para alejarme de todo ello a golpe de cansancio. Porque muchas son las veces que he venido, en la esperanza de creer cada palabra, cada intento de ayuda; y llegó el momento de sentirme cansada, de continuar sin ti, a mi manera.
Ahora quedo a la espera de que seas capaz de cumplir tu promesa; no me queda fe para creer en ella, pero me queda tiempo para verlo desde lejos y descubrir si lo logras. Me alegraré si es así; no voy a decirte los motivos, pero créeme si te digo que algo tengo de aquella tierra húmeda y hermosa de amaneceres azulados.
Espero que seas valiente, no para luchar con fuerzas, para eso bastaría la ceguera; valiente para decir las cosas como son y nunca mas decir lo que otros esperan que digas; ese día serás grande de verdad, GRANDE.
No hay palabras para agradecer lo que me diste.
No hay palabras para despedirme.
Algún día o ninguno. Quien sabe de nuestros caminos...


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