15.7.03

Mar

Hay días extraños que son como una caja de sorpresas. Hoy es uno de ellos. ÉL aparece y M desaparece.
Justo cuando comenzaba a pensar que mis cosas cotidianas son papeles de caramelo, desechables e inservibles, justo entonces se desata una pequeña tormenta.
Durante unos segundos; los pocos segundos que se tarda en escribir mi nombre, él se acordó de mi. Y no debería ser así, pero saber mi nombre en las puntas de sus dedos y en el filo de su mente, me ha dibujado una sonrisa, me ha regalado estrellas y velas encendidas.
Así que me he acercado al mar, porque el mar me comprende, sube y baja, se revuelve, se esconde y grita furioso, como yo. Me siento mar. Así que desde la orilla le he susurrado su nombre para que lo arrastrara y me lo arrancara de las uñas, el cigarro y la piel; pero esta vez el mar me devolvió su nombre en el roto de una ola.
Su nombre de caricia, que ahora guardo bajo mi camisa, mojado de sal y de distancias. Rota mi coraza, su nombre se me ha vuelto a acurrucar en el pecho, como un marcapasos que decide sobre la voluntad de mi corazón.


Algún lugar de Centroamérica. (De "Otros lugares")

Vivo en España, o mejor, habito en España, porque vivir hace tiempo que no vivo, que de tanta vida que me diste se me fue la vida en ello.
Y no digo que aquí tenga mala vida, es que no tengo mas que tu vida, y, mi vida, tu estás tan lejos.
Y no es que estés lejos de distancia, aunque un océano de distancia si es mucha distancia; es que mi voz ni te toca aunque ella puja por susurrarte al corazón.
Y no es que tu corazón no me escuche, es solo que cuando un corazón lucha su ritmo no alcanza a latir para otra cosa.
Y tu corazón late al ritmo de la lucha revolucionaria, y ese ritmo es el mas apresurado, por eso te escucho distante.
Y que no puede ser que amando en plural, yo pretenda que te pongas a mi altura. Y ya ves, aquí estoy con mi amor en singular, que de puro egoísmo solo alcanza a amarte a ti, y solo quiere escucharte a ti, y solo quiere darse a ti, y solo quiere saber de ti. Y claro, ese amor es poco amor para un amor de masas como el tuyo.
Así que entre este amor egoísta y esta cabeza que solo sabe de tu nombre yo ya he perdido mi brújula y el brillo de mis ojos, y me llueve dentro de casa y que frío hace en mi cama.
Así que salgo a la calle para que no me llueva, y lucho por un pueblo que maldito interés tiene por mi lucha, y hago todo al revés, y miro a los aviones pensando que ellos llevarán mi mirada a orillas de tus ojos.
Y ya ves, esta es mi vida ahora, desde que me separé de tu vida.
Que parece que no vivo y la culpa no es de nadie. O la culpa es de mis pies que cruzaron la línea de embarque el día que me fui de tu lado, o la culpa es de mis ojos que cuando los abro ven tu cara y tu cuerpo y el volcán y el cielo violeta de la ciudad de San Salvador. O la culpa es de mi corazón, que se me quedó muy lejos, y que todas las noches, desde un lugar de Centroamérica me grita tu nombre.

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