16.7.03

Hora de cambios

chau


He decidido acabar conmigo, intercambiarme por otra diferente, usar mis poemas como moneda de cambio, hacer un buen trueque; incluso estoy dispuesta a regatear.
He decidido que debo ser otra para poder escribirme mejores palabras, y poder amar sin tormentas.
No pienso rendirme. Voy a usar la espada en mi duelo contra mí (no me gustan las pistolas), no voy a tener piedad. Voy a limarme la piel del alma hasta que me brille la sonrisa, voy a borrarme las ojeras a fuerza de quererme y quererte. Voy a pintar las paredes de mi interior con poemas de despedida, madrugadas y puestas de sol.
Y una noche me dejaré llevar por la marea hasta que me devuelva a la orilla. Ese día me habré curado y estaré lista para ser fuego de nuevo, para volver a mi casa, para mirarle al cielo a los ojos.

Ah! y gracias Jaheim, una vez fui linda, hoy lograste que, por un momento, lo fuera de nuevo.


La primavera. (De "Otros lugares")

De nuevo llega la primavera, y su olor a flores esta vez me ha traído los recuerdos de la felicidad que sentía al presentir el instante de estar a tu lado.
Ha llegado la primavera asesina, ésta que me obliga a recordarnos y a recordar cómo contaba los días que me separaban de tu piel y de tu voz.

Debería ser el momento de olvidarte, de curarme de esta herida de cristales que tu ausencia ha dejado en mi interior.
Debería ser momento de no volver a extrañar el cielo azul en la mañana, la tozuda lluvia de la tarde, el calor pegado a nuestros cuerpos; de que mis ojos no necesiten la visión del tráfico apresurado, de la calma segura de tus pasos, de las mujeres vendiendo fruta cerca de la catedral, de los puestecitos donde mirar libros de Roque.
Momento de no necesitar tu mano junto a la mía, tu tristeza y tu alegría, tus risas, tus silencios, tu modo de enseñarme el mundo, de ofrecerme el secreto motivo de vivir.
Ya no tendría que desear más estar a tu lado y darte aliento o escucharte en silencio. No tengo que querer abrazarte, sentir tu lengua afilada en mi cuello, mis manos por tu piel.

Pero no sé cómo curarme. La primavera me habla de todo lo que no te di, de lo que debí ser y no fui, de cómo fracasé. Y mi fracaso me dio el precio de que no me quisieras, de no conocer ese triunfo tuyo, esa revolución.

No puedo culparte por no quererme. Solo necesito saber qué hacer con esta pasión y esta vida que tenía para ti.

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