5.7.03

¿Dónde están mis alas?

Yo tenía un par de alas, eran muy hermosas, grandes, casi tocaban el suelo con sus largas plumas. Eran unas alas fuera de serie, negras y brillantes, suaves y ligeras. La mayor parte del tiempo ni sentía que las llevaba a mi espalda; pero cada vez que decidía utilizarlas allí estaban ellas, abiertas de par en par, como la entrada de un castillo.

Hace poco comencé a sentir un dolor que al principio era imperceptible, como cuando sientes un zumbido, apenas molestaba; después comenzó a crecer y el dolor se fue apoderando de mi vida, soplaba sobre mí y hacía que me sintiera sola y olvidada, no pude hacer nada para luchar contra él, tomó posesión de mi corazón, de mi alma de mis palabras; y todo se llenó con ese dolor que me mantenía prisionera de las lágrimas. Y una terrible mañana me desperté y el dolor se había transformado, ya no era ese ruidoso acompañante que me chillaba recuerdos a la cara; estaba sentado frente a mí, en silencio, y sonreía. Fue entonces cuando me di cuenta de todo, giré la cabeza y una bala atravesó mi corazón y mi cerebro, con un golpe seco, con un calor extraño que me invadió como si un rayo me hubiese traspasado. No estaban, mis alas habían desaparecido. Por su cara supe que había sido él, ese maldito dolor posesivo.

- Escápate si puedes- es lo único que me ha dicho desde aquella mañana.

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