9.7.03

C.

Nunca había hablado de C, pero alguna vez tenia que ser la primera.
C está hecha de un extraño material cercano a los sueños, de una especie de imposible, como una tarta de cumpleaños de mermelada y chocolate amargo. A veces se pone muy triste, y se aleja como un barco en una playa de invierno, pero no importa, dentro tiene un imán cubierto de terciopelo que te acerca a ella; es como el canto de las sirenas.

C a veces es como un gatito de angora, y casi siempre como una princesa. C sabe mucho sobre mi, y a pesar de eso me quiere. Me ha enseñado muchas cosas, sobre todo caminos, y a veces me dan ganas de regalarle la receta de la eterna felicidad para compensar, pero en el fondo nadie aguantaría ser feliz todo el tiempo.

Teje silencios muy hermosos, y sabe querer de verdad, como si hiciera magia, sin necesidad de explicarlo. Hay días en que desprende rosas cuando camina, y también sabe fabricar truenos y días de tormenta, pero sus arco iris son los mejores que hay, cuando los ves ya no se te ocurre querer ver otra cosa.

Nunca había hablado de C, pero hoy C parece triste, y yo querría regalarle un paraguas para esa lluvia que no para, y un paquetito de sonrisas. Porque es una niña encerrada en un laberinto, una muñeca traviesa buscando polvo de hada, porque no hay quien sepa hacerme reír como ella, por eso hoy quise explicarla.
Para que se ponga contenta. Hasta puede que sea mi deber de hermana, no lo se, nunca me leo las instrucciones...


Lindo pais el tuyo. (De "Otros lugares")

Tu dices, mi país es lindo, pero realmente tus ojos no pueden ver lo verde de sus árboles, ese cielo morado que estalla a primera hora en la mañana, no puedes escuchar los pájaros nítidos en la ventana, no sabes lo salvaje que corre el agua de sus ríos, el olor de sus entrañas.

Tu dices, mi país es lindo, pero tu país habita en tu interior y late contigo. Lo sientes como sientes tu sangre caliente y viva; cotidiano, familiar. No puedes verlo con mis ojos. Pero yo lo vi como quien nace, por primera vez, con ojos de niño, desconociendo sus verdes, sus violetas, sus ramas y sus trinos, su gente amable, su piel sudorosa, su grito de la tierra.

Tu país es lindo y peligroso, se te agarra al corazón y pierdes el combate dejando jirones del alma prendidos entre su viento. Tu país es hermoso, tan hermoso.... que duele hasta hacerte llorar.

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